Bienvenid@s a este blog en el cual queremos dar a conocer esta fascinante Comarca llamada Ferrolterra. Te invitamos a que compartas con nosotros cualquier material que consideres oportuno sobre la comarca (fotografias, artículos, opiniones, etc). Nuestro contacto es tecnologiamaritima2000@gmail.com

martes, 1 de abril de 2025

Escuela Universitaria Politécnica de Ferrol (1972 -2022)

La Escuela Universitaria Politécnica de Ferrol fue un centro universitario dependiente de la Universidad de La Coruña. Localizado en la Avda. 19 de febrero s/n, Serantes, Ferrol. Después de 50 años desde su puesta en servicio en el año 1972 hasta su cierre definitivo en el 2022, ha generado un número ingente de Ingenieros Técnicos Navales e Industriales.

El Sábado 19 de noviembre a las 12 del mediodía, se celebraba el acto de clasura en el salón de actos de la escuela, el antiguo director Jesús Victoria subido al estrado realizó un recorrido de los hitos importantes en la historia de la escuela, a modo de resumen hemos podido recoger lo siguiente;

Los estudios de Ingeniería Técnica Naval iniciaron su andadura en Ferrol en 1966. Por aquel entonces y durante los primeros años, las clases se impartían en el instituto Concepción Arenal, pero poco tiempo después, en el curso 1971-1972, profesores y alumnos se trasladaron a Serantes para estrenar un enorme edificio dotado con amplias aulas y laboratorios.


Tras inaugurar su trayectoria con Ingeniería Técnica Naval (Estructuras Marinas y Propulsión y Servicios), el centro incorporó en 1988 los estudios de Ingeniería Técnica Industrial (Electrónica y Electricidad), que más tarde se transformarían en grados y cuya duración pasaría de tres a cuatro años de la mano del Plan Bolonia. En las épocas de mayor demanda la matrícula superó los 2.000 alumnos. Y por sus aulas, a lo largo de este medio siglo de vida, pasaron decenas de profesores y diez directores: José Salgado, Juan Encabo, Andrés Raya, Ramón de Vicente, Saturnino Díaz, Lázaro Peirona, Jesús Victoria, Manuel Castro, Manuel Graña y Andrés Piñón.


El acto, que contó con la participación de numerosas autoridades y culminó con el arriado de la bandera de la UDC, la melodía del Gaudeamus Igitur y una comida de confraternidad en la cafetería del centro.

Aunque la UDC todavía no ha desvelado qué pasará con el inmueble que durante este medio siglo albergó la Politécnica, el rector, Julio Abalde, quiso recoger el guante lanzado por García Bona (delegado en Galicia del Colegio de Ingenieros Técnicos Navales - Copitn) y mostró su confianza en que el edificio "poda seguir prestando servizo á comunidade de Ferrol e en especial á comunidade de Serantes".
 
A título personal recuerdo en mi experiencia de estudiante en la década de los 90s, la gran cantidad de alumnos procedentes de todas las partes de Galicia y también de distintas zonas de España. También un buen recuerdo del profesorado, la mayoría de la vieja escuela, ingenieros de Marina, Bazán y Astano (de donde vinieron muchos durante la reconvesión naval), entre los profesores que me tocaron se encontraban; Primitivo González (Proyectos), De Amorín (Equipos y Servicios), Jose Luis Bouza (Electricidad aplicada al buque), Juan Encabo (Factorias navales), Pepe Castro (Servicios), Souto (Dibujo), Emilio Lage (Mecánica), Tostado (Mecánica de Fluidos), Ogando (Resistencia de Materiales y estructuras), Enrique Casanova (Buques de Guerra), Fernando Casanova (Tecnología Mecánica y Mecanismos de Soldadura), Araceli Torres (Cálculo infinitesimal), Manuel Piñón (Máquinas), Ramón (Economía Industrial), Jesús Victoria (Principios de Ingenieria naval), José Ramón Calvo (Máquinas), y algunos más que no pongo por no recordar el nombre con la debida precisión, o recordar solamente el mote por el que los conociamos y que prefiero no mencionar por respeto. 
 
 
 Pequeño reportaje publicado en La Voz de Galicia, el martes 14 de abril de 1992.

Para el recuerdo dejamos la visión de un estudiante foráneo, relato de David Collazo Dubra, conocido escritor y antiguo alumno de la EUP; Cada mañana vuelve la melancolía


El evento salió en casi todos los periódicos;



ENLACES RECOMENDADOS:

 

jueves, 13 de marzo de 2025

Monumento a los caídos en África, Plaza de Galicia, Ferrol

El Monumento a los caídos en África está en la Plaza de Galicia (barrio de A Magdalena, Ferrol). Forma una glorieta enfrente del Teatro Jofre, Edificio de Correos y la Puerta de Dique del Arsenal Militar de Ferrol.

La "Plaza de Galicia" se llamaba "Plaza de Camilo Alonso Vega" durante la época de la dictadura de Franco. Y por ser Ferrol su ciudad natal, se le puso el nombre de "Ferrol del Caudillo".
El Teatro Jofre en 1977.
El monumento fue puesto en el año 1949 y es obra de Francisco Asorey. El obelisco finaliza con una Victoria de bronce fundida en la empresa nacional Bazán. 
Trabajadores de Bazán con la escultura de bronce el 15 de septiembre de 1948.
El pedestal, que es de granito, tiene a su vez cuatro relieves de bronce, con una placa conmemorativa a los ferrolanos que dejaron su vida en las campañas de África.
Monumento a los caídos en África en el año 1970, detrás la puerta del dique. Se observa también el pino piñonero que más tarde se secó.
El monumento destaca en el medio de la rotonda con su 15 metros de altura. Más arriba, frente a correos, hay una mediana de separación de los dos carriles que alberga una curiosa fuente, con un chorro de agua que se proyecta sobre una gran bola.

Foto antigua de finales de los años 60 del pasado siglo XX, con el edificio de correos detrás. Llama la atención lo bien cuidado que está el mobiliario urbano. Los coches son Seat 600 D (puertas tipo suicida) y Renault Dauphine.
Vista actual (abril 2018) del Monumento a los caídos en África, situado en la Plaza de Galicia
Monumento a los caídos en África en abril de 2018. Detrás la muralla del arsenal con su garita.
En la base del monumento hay unas placas de bronce con imágenes en relieve de Ceuta, Alhucemas, El Blitz, ....
Monumento a los caídos en África en abril de 2018, se observan las placas de los diferentes lugares del norte de África donde cayeron los militares Ferrolanos.
El Monumento a los Caídos en África, con la Puerta de Dique del Arsenal Militar de Ferrol en un segundo plano detrás.
Monumento a los caídos en África en el año 2018, detrás la puerta del dique.
La placa principal del monumento reza: A LOS FERROLANOS MUERTOS EN LAS CAMPAÑAS DE AFRICA.
Monumento a los caídos en África en el año 2018, con las placas de bronce en relieve.
En la actualidad es una plaza de la cual no puede disfrutar la ciudadanía, al estar literalmente tomada por los conductores de vehículos y autobuses, con una importante parada de estos últimos, y que encima soporta un intenso tráfico durante todo el día, quedando relegados los peatones a los laterales de la plaza. En la misma se celebran los ascensos del Rácing de Ferrol y los títulos ganados por la Selección Española. 
Plaza de Galicia en junio de 2012, con el teatro Jofre ya remodelado, se ve también el campanario de la Concatedral de San Julián más atrás.

LINKS:

jueves, 6 de marzo de 2025

El Castillo de Moeche (visita 2013)

El castillo de Moeche es un castillo medieval del siglo XIV perteneciente a la nobleza familiar de los Andrade (señores feudales). Está situado en la parroquia de San Xurxo (Moeche), en la comarca de Ferrol. La planta es poligonal, y conserva la torre del homenaje de 18 metros de altura y planta cuadrada. En esta se observan tres escudos grabados (la de la casa de Osorio, la de los Enríquez y la de Valcárcel) y un patio de armas. Su actual propietario es la Casa de Alba.
 

Lo que más llama la atención de esta fortaleza es su situación. A diferencia de otras fortalezas gallegas que se encuentran en lo alto de los promontorios, esta se sitúa escondida entre valles y montañas. A buen seguro que los altos montes que la rodeaban servían de "torres de vigilancia" ante la ausencia de otra situación más defensiva.

El castillo fue uno de los protagonistas de la revuelta de los Irmandiños, vasallos oprimidos que se levantaron en armas, y que llevaron a Nuño Freire de Andrade a huir al castillo de Andrade (Pontedeume). Finalmente los irmandiños serían vencidos. Este hecho histórico se celebra anualmente con el nombre de Festival Irmandiño (en la tercera semana de agosto), con el cual se pretende «conmemorar y reivindicar, con un carácter festivo, el movimiento Irmandiño, con sus características de unión y defensa de los intereses populares». El asalto simbólico al castillo se hace a la noche, armados los asaltantes con fachos, mientras el público sigue los actos entre otros elementos típicos de las romerías: sardiñada, música y danza.

En el año 1431 los irmandiños llegaron desde Ferrol bajo el mando del hidalgo Roi Xordo, en busca de Nuño Freire de Andrade "El Malo", hasta el castillo de Moeche, pero este ya había escapado. Enfurecidos, los sublevados, derribaron el castillo. Roi Xordo fue un hidalgo medieval de la tierra de la casa de Andrade, que en 1431 lideró la Irmandade Fusquenlla en su revuelta contra el señor Nuno Freire de Andrade, El Malo, en la que sería la primera revuelta irmandiña.
 


 
Poco se sabe de Roi Xordo pero se cree que podría ser de Ferrol. Lideró una fuerza de 3.000 hombres que tomó el castillo de Moeche, y después atacó otras fortalezas en Pontedeume, Monforte de Lemos y Santiago de Compostela hasta su supuesta muerte en combate en Pontedeume en 1437, cuando fue derrotada la irmandade. Actualmente una calle de Ferrol lleva su nombre.

En 1468 fue reconstruido el castillo de Moeche por Pedro Álvarez de Osorio, Conde de Lemos, obligando física y económicamente a aquellos que lo habían destruido a recuperarlo.

La planta del castillo es octogonal, siendo rodeado por un profundo foso que hoy en día está siendo recuperado (2009). Los materiales empleados son similares a las de otras fortalezas de las comarcas del norte de Galicia, formadas con muros de mampostería de pizarra y granito en sillería en sus esquinas. Encima de una de sus ventanas se puede ver el escudo de los Osorio y de los Enríquez, Castillo y León, sobre los seis roeles de los Castro de Lemos. Estos muros se elevan unos 12 m. Lo más llamativo del recinto es la torre del homenaje, de planta cuadrada, que se levanta hasta los 18 m del suelo. Además de la torre, podremos ver la plaza de armas con su pozo de agua, la sala de armas, el comedor, los aposentos, las caballerizas y los alojamientos de la servidumbre. Una escalera de caracol une el patio con las murallas defensivas. Las puertas y ventanas nos muestras un estilo gótico por sus apuntados arcos.
  
 

Desde el 22 de abril de 1949 el castillo fue protegido por la Ley de Patrimonio Histórico Español. En septiembre de 2009, el Castillo, después de una profunda restauración ha sido abierto al público. La reconstrucción del edificio, por parte de los alumnos de la Escuela Taller, permite que siga manteniendo su aspecto de grandeza.



LINKS:

jueves, 20 de febrero de 2025

El tesoro de Bedoya (1940s)

Sucedió a finales del siglo I d.C., época en la cual toda la península ibérica formaba parte del imperio Romano. Aproximadamente unos 35 - 40 años después de que Jesucristo fuese crucificado, muerto y sepultado en el Calvario, Jerusalén. En el lugar conocido en la actualidad como A Chousa, Balón (Ferrol), alguien introdujo un tesoro dentro de un recipiente de bronce, que posteriormente enterró, escondiéndolo lo mejor que pudo con la previsible idea de recuperarlo posteriormente. Por algún motivo desconocido nunca pudo regresar a buscarlo, y dado el valor de las piezas es evidente que su muerte lo impidió, quedando el tesoro oculto bajo tierra durante casi 2000 años.
 
 
 
El tesoro fue descubierto a principio de los años 40 del siglo XX en el lugar conocido como A Chousa, Barca de Arriba, en su día parroquia de San Román de Doniños, municipio de Serantes, actualmente perteneciente al municipio de Ferrol.
 
Durante casi dos milenios dicho recipiente permaneció enterrado, hasta que un ferrolano, Don Francisco Bedoya Fojo, mandó limpiar las piedras de una tierra adyacente a la casa donde vivía. El personal de limpieza estaba trabajando próximo al antiguo pozo (entonces gallinero y ahora garaje) cuando tras un golpe de pala encontró un pequeño recipiente de bronce con algo brillante en su interior, que parecían ser salamandras; Sorprendido, buscó al dueño inválido, quien, a caballo, se acercó al pozo. Dada la importancia del hallazgo, temeroso de que se supiera lo que allí había aparecido, lo escondió en el fallado (desván) de la casa, donde estuvo guardado durante unos 10 años. No hace falta decir que el resto de la finca fue cribada metro a metro, sin noticias de encontrar nada más de valor, y sí, muchas piedras sueltas. 
 
Pasado este tiempo, el señor Justo Bedoya (hijo de Francisco) lleva a su hija a Santiago para que la vea el Dr. Echeverri (gran aficionado a la numismática), conociendo la afición del doctor, le hicieron saber lo que tenían guardado. Inmediatamente el Dr. Echeverri, se lo comunicó a su amigo D. José Filgueira Valverde (Director del Museo de Pontevedra) y juntos acordaron que en la próxima consulta de la familia Bedoya, llevaran las piezas en cuestión.

 
Una vez que el tesoro estuvo en Santiago, tras comprobar su autenticidad, D. José Filgueira Valverde les animó a depositarlo en un museo. Tras llegar a un acuerdo el 12 de octubre de 1953, el tesoro pasó a engrosar las vitrinas del Museo Provincial de Pontevedra, previo pago por parte de la Diputación Provincial de la nada desdeñable cantidad de 30.000 ptas (hoy equivaldría a más de 1.600.000 ptas o 10.000 euros). Al momento de hacer la entrega al museo, la familia Bedoya afirmó desconocer su procedencia, ya que era algo guardado por D. Francisco Bedoya en el desván de la casa. 
 
El tesoro escondido por alguien de la época imperial romana hace unos 1850 años estaba compuesto por los siguientes elementos:
  • 1 diadema de oro.
  • 2 arracadas (pendientes) de oro de tipo arriñonado.
  • 2 arracadas de oro con forma de laberinto.
  • 1 anillo signatario de oro con entalle.
  • 1 anillo de oro con una piedra (amatista) engarzada.
  • 2 áureos, moneda de oro romana que equivalía a 25 denarios datados entre los años 54 y 85 d.C. Uno de Nerón y otro de Domiciano.
  • 27 denarios de plata datados entre los años 63 a.C. a 91 d.C.
  • 1 recipiente de bronce, que alojó las piezas del tesoro en su interior.
 
Las monedas, áureos y denarios de plata resultaron ser para los estudiosos de la numismática, de una datación menos compleja. Los dos juegos de arracadas (pendientes) son otra historia. Los arriñonados se dan desde el final de la edad de bronce (1.300 a 700 a. C) siendo de gran uso en las culturas atlánticas. Lo mismo sucede con lo pendientes laberintiformes, diseño muy extendido en la cultura de los castros del noroeste durante la edad de hierro, alcanzando entonces su máximo esplendor la orfebrería gallega. Es decir las monedas no son quienes nos dan la referencia de la antigüedad de las piezas consideradas como joyas (pendientes, diadema y anillos), pudiendo ser el conjunto hallado, fruto de una acumulación en distintas épocas anteriores realizada por distintos personajes. 
 
Sin duda la persona que ocultó el tesoro, en época de la cultura castrexa romanizada, lo hizo por prevención, por cautela y para preservar sus bienes en tiempos convulsos como los que se dieron en el Imperio Romano durante las guerras civiles del 68 y 69 d. C. en Roma, y la inestabilidad del Imperio hasta el 98 d.C. Guerras e inestabilidad política que debido al sistema clientelar de los Emperadores y patricios romanos podría llegar a complicar la vida a algún provinciano de la zona de lo que hoy es Ferrol
 
En cuanto a por qué Francisco Bedoya decidió guardarlo diez años en su desván, la explicación hay que buscarla en otro hallazgo que se produjo en 1940 en Caldas de Rey (Tesoro de Caldas de Reyes I), donde varios jornaleros que abrían una zanja en una carretera toparon con sus palas con algo metálico que resultó ser otro tesoro, este mucho más valioso en cuanto a peso y antigüedad ya que registraba más de 28 kilos en oro y una datación de mediados de la edad de bronce. Los jornaleros, vendieron en el mercado negro hasta 12 kilos. Pasaron unas Navidades jubilosas, hasta que la Guardia Civil les llamó a la puerta y los puso a disposición judicial. Francisco Bedoya debió de pensar que no eran tiempos como para hacer alardes.
 
Es en 1953, momento en que lo de Caldas está casi olvidado, cuando don Francisco cede a sus herederos el Tesoro y éstos lo entregan al Museo de Pontevedra a cambio de una cantidad de dinero. Desde entonces se le conoce en los círculos arqueológicos como “Tesoro de Bedoya”.
 
Cabe mencionar que la zona de Cobas en Ferrol fueron explotadas minas de oro ya en la época del Imperio Romano, fechas próximas con las del supuesto enterramiento del Tesoro de Bedoya. Ver "En Ferrolterra hay oro"
 
La fiebre del oro de los romanos se llevó de las minas gallegas decenas de toneladas del dorado metal, que luego circularía en forma de monedas llamadas aúreos, durante los dos siglos en los que el Imperio explotó el rico patrimonio mineral del noroeste de la Península. La minería romana en el Noroeste tiene su origen en el comienzo del s. I d.C., al poco tiempo de terminar la conquista, y se implanta al compás de la reestructuración sociopolítica de las comunidades locales dirigida por el Imperio Romano. Los trabajos se extienden hasta el final del s. II d.C , o el comienzo del s. III d.C
 
Los habitantes del territorio de la antigua Gallaecia pagaban como tributo su trabajo en las minas, de las que se pudieron extraer gran parte de las 190 toneladas que los expertos estiman que Roma sustrajo del Noroeste. Con la cotización actual del oro -sin valor histórico de referencia- el importe de esta cantidad de oro equivaldría hoy a algo más de 5.800 millones de euros.
 
La minería es la actividad económica de la Antigüedad que mejor ha quedado fosilizada en el paisaje, como una auténtica máquina del tiempo que nos transporta y acerca al esfuerzo de miles de habitantes locales, que cavaron en la dura roca o lavaron toneladas de tierra. Aunque eran fundamentalmente campesinos, dedicaban parte de año a trabajar en las explotaciones auríferas, como parte de sus obligaciones tributarias con Roma. 

Los habitantes de los castros antes de la romanización ya habían accedido al oro, pero solo por medio del bateo de los ríos y a escala muy reducida. Por tanto, no cabe la menor duda: La explotación sistemática y extensiva de los recursos auríferos del Noroeste de la Península empieza y termina con el imperio romano. Y ellos fueron los mejores en hacerlo hasta la fecha.

 
ENLACES RECOMENDADOS: