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jueves, 20 de febrero de 2025

El tesoro de Bedoya (1940s)

Sucedió a finales del siglo I d.C., época en la cual toda la península ibérica formaba parte del imperio Romano. Aproximadamente unos 35 - 40 años después de que Jesucristo fuese crucificado, muerto y sepultado en el Calvario, Jerusalén. En el lugar conocido en la actualidad como A Chousa, Balón (Ferrol), alguien introdujo un tesoro dentro de un recipiente de bronce, que posteriormente enterró, escondiéndolo lo mejor que pudo con la previsible idea de recuperarlo posteriormente. Por algún motivo desconocido nunca pudo regresar a buscarlo, y dado el valor de las piezas es evidente que su muerte lo impidió, quedando el tesoro oculto bajo tierra durante casi 2000 años.
 
 
 
El tesoro fue descubierto a principio de los años 40 del siglo XX en el lugar conocido como A Chousa, Barca de Arriba, en su día parroquia de San Román de Doniños, municipio de Serantes, actualmente perteneciente al municipio de Ferrol.
 
Durante casi dos milenios dicho recipiente permaneció enterrado, hasta que un ferrolano, Don Francisco Bedoya Fojo, mandó limpiar las piedras de una tierra adyacente a la casa donde vivía. El personal de limpieza estaba trabajando próximo al antiguo pozo (entonces gallinero y ahora garaje) cuando tras un golpe de pala encontró un pequeño recipiente de bronce con algo brillante en su interior, que parecían ser salamandras; Sorprendido, buscó al dueño inválido, quien, a caballo, se acercó al pozo. Dada la importancia del hallazgo, temeroso de que se supiera lo que allí había aparecido, lo escondió en el fallado (desván) de la casa, donde estuvo guardado durante unos 10 años. No hace falta decir que el resto de la finca fue cribada metro a metro, sin noticias de encontrar nada más de valor, y sí, muchas piedras sueltas. 
 
Pasado este tiempo, el señor Justo Bedoya (hijo de Francisco) lleva a su hija a Santiago para que la vea el Dr. Echeverri (gran aficionado a la numismática), conociendo la afición del doctor, le hicieron saber lo que tenían guardado. Inmediatamente el Dr. Echeverri, se lo comunicó a su amigo D. José Filgueira Valverde (Director del Museo de Pontevedra) y juntos acordaron que en la próxima consulta de la familia Bedoya, llevaran las piezas en cuestión.

 
Una vez que el tesoro estuvo en Santiago, tras comprobar su autenticidad, D. José Filgueira Valverde les animó a depositarlo en un museo. Tras llegar a un acuerdo el 12 de octubre de 1953, el tesoro pasó a engrosar las vitrinas del Museo Provincial de Pontevedra, previo pago por parte de la Diputación Provincial de la nada desdeñable cantidad de 30.000 ptas (hoy equivaldría a más de 1.600.000 ptas o 10.000 euros). Al momento de hacer la entrega al museo, la familia Bedoya afirmó desconocer su procedencia, ya que era algo guardado por D. Francisco Bedoya en el desván de la casa. 
 
El tesoro escondido por alguien de la época imperial romana hace unos 1850 años estaba compuesto por los siguientes elementos:
  • 1 diadema de oro.
  • 2 arracadas (pendientes) de oro de tipo arriñonado.
  • 2 arracadas de oro con forma de laberinto.
  • 1 anillo signatario de oro con entalle.
  • 1 anillo de oro con una piedra (amatista) engarzada.
  • 2 áureos, moneda de oro romana que equivalía a 25 denarios datados entre los años 54 y 85 d.C. Uno de Nerón y otro de Domiciano.
  • 27 denarios de plata datados entre los años 63 a.C. a 91 d.C.
  • 1 recipiente de bronce, que alojó las piezas del tesoro en su interior.
 
Las monedas, áureos y denarios de plata resultaron ser para los estudiosos de la numismática, de una datación menos compleja. Los dos juegos de arracadas (pendientes) son otra historia. Los arriñonados se dan desde el final de la edad de bronce (1.300 a 700 a. C) siendo de gran uso en las culturas atlánticas. Lo mismo sucede con lo pendientes laberintiformes, diseño muy extendido en la cultura de los castros del noroeste durante la edad de hierro, alcanzando entonces su máximo esplendor la orfebrería gallega. Es decir las monedas no son quienes nos dan la referencia de la antigüedad de las piezas consideradas como joyas (pendientes, diadema y anillos), pudiendo ser el conjunto hallado, fruto de una acumulación en distintas épocas anteriores realizada por distintos personajes. 
 
Sin duda la persona que ocultó el tesoro, en época de la cultura castrexa romanizada, lo hizo por prevención, por cautela y para preservar sus bienes en tiempos convulsos como los que se dieron en el Imperio Romano durante las guerras civiles del 68 y 69 d. C. en Roma, y la inestabilidad del Imperio hasta el 98 d.C. Guerras e inestabilidad política que debido al sistema clientelar de los Emperadores y patricios romanos podría llegar a complicar la vida a algún provinciano de la zona de lo que hoy es Ferrol
 
En cuanto a por qué Francisco Bedoya decidió guardarlo diez años en su desván, la explicación hay que buscarla en otro hallazgo que se produjo en 1940 en Caldas de Rey (Tesoro de Caldas de Reyes I), donde varios jornaleros que abrían una zanja en una carretera toparon con sus palas con algo metálico que resultó ser otro tesoro, este mucho más valioso en cuanto a peso y antigüedad ya que registraba más de 28 kilos en oro y una datación de mediados de la edad de bronce. Los jornaleros, vendieron en el mercado negro hasta 12 kilos. Pasaron unas Navidades jubilosas, hasta que la Guardia Civil les llamó a la puerta y los puso a disposición judicial. Francisco Bedoya debió de pensar que no eran tiempos como para hacer alardes.
 
Es en 1953, momento en que lo de Caldas está casi olvidado, cuando don Francisco cede a sus herederos el Tesoro y éstos lo entregan al Museo de Pontevedra a cambio de una cantidad de dinero. Desde entonces se le conoce en los círculos arqueológicos como “Tesoro de Bedoya”.
 
Cabe mencionar que la zona de Cobas en Ferrol fueron explotadas minas de oro ya en la época del Imperio Romano, fechas próximas con las del supuesto enterramiento del Tesoro de Bedoya. Ver "En Ferrolterra hay oro"
 
La fiebre del oro de los romanos se llevó de las minas gallegas decenas de toneladas del dorado metal, que luego circularía en forma de monedas llamadas aúreos, durante los dos siglos en los que el Imperio explotó el rico patrimonio mineral del noroeste de la Península. La minería romana en el Noroeste tiene su origen en el comienzo del s. I d.C., al poco tiempo de terminar la conquista, y se implanta al compás de la reestructuración sociopolítica de las comunidades locales dirigida por el Imperio Romano. Los trabajos se extienden hasta el final del s. II d.C , o el comienzo del s. III d.C
 
Los habitantes del territorio de la antigua Gallaecia pagaban como tributo su trabajo en las minas, de las que se pudieron extraer gran parte de las 190 toneladas que los expertos estiman que Roma sustrajo del Noroeste. Con la cotización actual del oro -sin valor histórico de referencia- el importe de esta cantidad de oro equivaldría hoy a algo más de 5.800 millones de euros.
 
La minería es la actividad económica de la Antigüedad que mejor ha quedado fosilizada en el paisaje, como una auténtica máquina del tiempo que nos transporta y acerca al esfuerzo de miles de habitantes locales, que cavaron en la dura roca o lavaron toneladas de tierra. Aunque eran fundamentalmente campesinos, dedicaban parte de año a trabajar en las explotaciones auríferas, como parte de sus obligaciones tributarias con Roma. 

Los habitantes de los castros antes de la romanización ya habían accedido al oro, pero solo por medio del bateo de los ríos y a escala muy reducida. Por tanto, no cabe la menor duda: La explotación sistemática y extensiva de los recursos auríferos del Noroeste de la Península empieza y termina con el imperio romano. Y ellos fueron los mejores en hacerlo hasta la fecha.

 
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miércoles, 5 de enero de 2022

Playa de Ponzos

La Playa de Ponzos se localiza en Covas, parroquia perteneciente al municipio de Ferrol, provincia de Coruña. Está abierta al Océano Atlántico y dispone de una longitud de aproximadamente 1.400 metros con un ancho medio de 55 metros. Se trata de una playa en entorno natural, de arena blanca y grano fino. Esta playa, al igual que las otras playas colindantes de la zona como son Santa Comba o San Jorge, presenta un fuerte oleaje incidente sobre un banco de arena, además de que cuenta con casi la continua presencia de los vientos del Noreste. La ocupación es baja durante el invierno y media en verano.

 



Cabe mencionar que ésta es la playa nudista más importante de Ferrol, siguiendo la costa existen tres playas vírgenes pertenecientes al municipio de Narón, que son las playas de Casal, Hortiña y Lopesa, cuyos accesos son muy complicados.



En el medio de la playa, y fuera de las dunas, se encuentran unas ruinas, zona que constituye otro lugar de aparcamiento. Estas antigas ruinas contituyen lo que venía a ser una lavadero asociado a la mina de oro de Covarradeiras. Según los datos históricos en esta zona se encontró oro desde la época de los Romanos y se dice que su nombre "Ponzos" vendría por la gran cantidad de pozos mineros que constituían la entrada a las explotaciones, actualmente abandonadas y de lo que solo encontramos restos al pie de la playa.


También hay un pequeño rio que desemboca en la playa, el cual se seca casi completamente en época estival.

El arenal de Ponzos es un sitio idóneo para practicar diversos deportes, como el Surf, windsurf y últimamente también kite surfing. Desde los montes cercanos suelen descender también parapentes. 

Las ensenadas arenosas del arco Ponzos-Santa Comba, que se abren en una costa dominantemente rocosa y con grandes acantilados vinculados con levantamientos y basculamientos tectónicos constituyen intensos cambios en el paisaje general. Su origen es mixto: por un la do aparece el dominio de los esquistos de Ordes y por otro, existen fracturas que explican también la apertura de los suaves entrantes en sentido suroeste. Ambos entrantes, abiertos, contienen playas ancladas en dos extremos, con sectores acantilados laterales y campos dunares centrales que ascienden por cantiles de menor potencia y vertientes de pendiente suave labradas en el corredor esquistoso. En el caso de Ponzos, existe un acantilado en la margen oriental que presenta gran potencia y dinamismo, además de tener un depósito de origen frío y de dimension notable fosilizando un frente rocoso basculado que va descenciendo en altura hacia el oeste. 


Incluida en dos dominios: Hercínico, en la parta este con un ortogneis biotítico-moskovítico; de la “Serie de Ordes”, con metapelitas y metasamitas de edad variable que va del Precámbrico al Silúrico, en el centro y oeste de la unidad. En el margen O del ortogneis se alinean dos diques de pórfidos graníticos. Entre Sartaña y Santa Comba se suceden diques de dolerita / diabasa y anfibolitas. Cuaternario pleistoceno (depósito de origen frío) y holoceno (playa/duna) en la costa de Ponzos.

El entorno de la Playa de Ponzos presenta una vegetación costera parcialmente desarrollada como ciertos arbustos, aunque esta se va densificando a medida que nos alejamos de la misma. También hay una gran diversidad de la fauna con importante presencia de aves marinas.


 

Otra curiosidad de esta playa, es la presencia de restos de un prehistórico bosque carbonizado bajo el arenal. Debido a la acción de los temporales invernales periódicamente se descubren los restos que se hacen visibles al moverse los bancos de arena por acción del oleaje. En las investigaciones realizadas se ha datado antiguedades de más de 5.000 años, y se ha recogido especies coníferas y árboles caducifolios así como helechos entre cuyas esporas “podría haber pequeños invertebrados”.

Una vez fuera de la playa, existe bordeando y alejándose de la cumbre de Picheiro una senda litoral conocida como Senda Litoral Costa Ártabra que se prolonga desde Santa Comba hasta Campelo y que discurre a lo largo del borde de montañas y acantilados. La senda está muy deteriorada, llena de badenes y socavones, además de no contar con ningún tipo de pavimento.


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miércoles, 8 de junio de 2016

Extracción de oro en Cobas, ¿sería posible en la actualidad?

Muchos somos los que hemos escuchado alguna vez que en Cobas existió una mina de oro, que en la mitad de la playa de ponzos se observan los restos de la mina, que la mina se abandonó por no ser rentable, que los Romanos se llevaron casi todo, etc, etc.

Todas estas dudas siguen vivas, pero quien sabe lo que puede llegar a haber todavía en el subsuelo de la comarca, otro punto importante a mencionar es que en realidad la  mina (o mejor dicho la entrada de la mina) no estaba junto a la playa de Ponzos sino un poco más arriba, en la ladera del monte, una zona denominada Covarradeiras. En la siguiente imagen se ve la entrada precintada para evitar la entrada de los curiosos.

En el siguiente articulo publicado en el Diario de Ferrol se trata el tema de la mina de Covas además de descubrir otras posibilidades de extracción Minera existentes en la comarca;





sábado, 9 de enero de 2016

En FERROLTERA hay ORO

Ferrolterra, una comarca que en los últimos años ha sido y sigue siendo castigada por una crisis endémica motivada por decisiones políticas y por la recesión en la construcción naval, fue hace muchos años, por la riqueza que albergaba su suelo y subsuelo, una de las zonas más ricas en minerales de la península Ibérica, y que trajo como consecuencia la temprana invasión del Imperio Romano, colonizando la región en el siglo II A.C que pasó a ser denominada como "Gallaecia", provincia Romana.


Antes de la Invasión Romana, la zona de Ferrolterra estaba dominada por los Artabros. Se trataba de una tribu de origen celta asentada en el noroeste de la actual Galicia. Eran los pobladores de la zona que comprende la ría de La Coruña y la ría de Ferrol hasta la llegada del propio Julio César en el año 62 a. C.

Julio César necesitado de prestigio, renombre y sobre todo  dinero para pagar a sus acreedores en Roma emprende  una campaña en busca de victorias y de botín apoyado por la familia gaditana de los Balbos. Después de la batalla del monte "Herminio"  llega al llamado Golfo Artabro (rías de Ferrol, Betanzos y Coruña) desde donde regresa a Roma.
 

La minería es la actividad económica de mayor importancia en Galicia, debido a la ocupación romana. A partir de los primeros tiempos fue controlada directamente por Roma.

La minería más explotada fue la del oro, aunque los romanos extrajeron también otros minerales como plomo, zinc, cobre, plata y sobre todo estaño. Estos metales los extrajeron en las minas de Covas-Moeche e Monteneme (A Coruña), Fornaza (Lugo), Outeiro de Baltar (Ourense), entre otras de menor importancia.

Los habitantes de los castros antes de la romanización ya habían accedido al oro, pero solo por medio del bateo de los ríos y a escala muy reducida. Por tanto, no cabe la menor duda: La explotación sistemática y extensiva de los recursos auríferos del Noroeste de la Península empieza y termina con el imperio romano. Y ellos fueron los mejores en hacerlo hasta la fecha.

El oro se explotó tanto en yacimientos primarios como secundarios. Para eso fue necesario establecer un proceso de explotación y la construcción de grandes obras de ingeniería, muchas de las cuales se conservan actualmente y son motivo de admiración

Sea como fuese, estas poblaciones pasaron a pertenecer al Imperio Romano definitivamente desde que Octavio Augusto se impuso militarmente hacia el 19 a.C. Como la mayor parte de castros galaicos, en tierras ferrolanas estos siguieron habitados, aunque, si bien es cierto, este tipo de poblamiento iría paulatinamente desapareciendo en favor de un nuevo tipo de explotación romana, la villae. Formando parte de la provincia romana de Gallaecia, las villae que entre los siglos III-VI se establecieron a los pies de la ría de Ferrol se especializaron en la exportación pesquera y conservera. Ejemplo de ello son los yacimientos arqueológicos de la villa de Noville (Mugardos) y Cariño (Ferrol), la primera una villa a mare tardorromana y la segunda una factoría de época imperial.
 

Los habitantes del territorio de la antigua Gallaecia pagaban como tributo su trabajo en las minas, de las que se pudieron extraer gran parte de las 190 toneladas que los expertos estiman que Roma sustrajo del Noroeste.

Una de las minas más importantes de la comarca es la mina de Cobas, situada en las cercanías de la Playa de Ponzos. La mina de Cobas está englobada en una corrida filoniana de pirita arsenical aurífera, que comenzando en Valdoviño se desplaza unos 60 km hacia el Sudeste, pasando por Monfero, Curtis y Sobrado dos Monxes.

En la zona los filones son de granito, gneis de cuarzo aurífero, con una potencia que llega a los 4 metros con pirita arsenical, con un contenido en oro de 66 a 106 g/Tm, y que en el caso concreto de Cobas posee ley en (Au) e (Ag) van desde 2 hasta 144 g/Tm. 
 
Posteriormente (en 1917) una compañía francesa aprovechó estos yacimientos montando un taller de concentración de mineral y levando la ley a 220 g/ Tm; siendo las explotaciones abandonadas por la gran afluencia de agua y barro.
  

El oro es un elemento químico de número atómico 79, que está ubicado en el grupo 11 de la tabla periódica. Es un metal precioso blando de color amarillo. Su símbolo es Au (del latín aurum, ‘brillante amanecer’).

Es un metal de transición blando, brillante, amarillo, pesado, maleable y dúctil. El oro es sumamente inactivo. Es inalterable por el aire, el calor, la humedad y la mayoría de los agentes químicos. Aunque el oro no reacciona con la mayoría de los productos químicos, es sensible y soluble al cianuro, al mercurio ,al agua regia, cloro y a la lejía. Este metal se encuentra normalmente en estado puro, en forma de pepitas y depósitos aluviales. Es un elemento que se crea gracias a las condiciones extremas en el núcleo colapsante de las supernovas. Cuando la reacción de una fusión nuclear cesa, las capas superiores de la estrella se desploman sobre el núcleo estelar, comprimiendo y calentando la materia hasta el punto de que los núcleos más ligeros, como por ejemplo el hierro, se fusionan para dar lugar a los metales más pesados (uranio, oro, etc.), Otras teorías apuntan a que el oro se forma de gases y líquidos que se elevan desde la estructura interna de la Tierra, los cuales se trasladan a la superficie a través de fallas de la corteza terrestre. Sin embargo, las presiones y temperaturas que se dan en el interior de la Tierra no son suficientes como para dar lugar a la fusión nuclear de la cual surge el oro.

El principal objetivo de los alquimistas era producir oro partiendo de otras sustancias como el plomo. Actualmente está comprobado químicamente que es imposible convertir metales inferiores en oro, de modo que la cantidad de oro que existe en el mundo es constante.

De la producción mundial de oro el 50% se utiliza en joyería, el 40% en reservas e inversiones y solo al 10% se le da usos industriales.

El oro puro o de 24k es demasiado blando para ser usado normalmente y se endurece aleándolo con plata y/o cobre, con lo cual podrá tener distintos tonos de color o matices.

El oro se conoce y se aprecia desde tiempos remotos, no solamente por su belleza y resistencia a la corrosión, sino también por ser más fácil de trabajar que otros metales y menos costosa su extracción. Debido a su relativa rareza, comenzó a usarse como moneda de cambio y como referencia en las transacciones monetarias internacionales. Hoy por hoy, los países emplean reservas de oro puro en lingotes que dan cuenta de su riqueza.

En joyería fina se denomina oro alto o de 18k aquél que tiene 18 partes de oro y 6 de otro metal o metales (75 % en oro), oro medio o de 14k al que tiene 14 partes de oro y 10 de otros metales (58,33 % en oro) y oro bajo o de 10k al que tiene 10 partes de oro por 14 de otros metales (41,67 % en oro). En joyería, el oro de 18k es muy brillante y vistoso, pero es caro y poco resistente; el oro medio es el de más amplio uso en joyería, ya que es menos caro que el oro de 18k y más resistente, y el oro de 10k es el más simple. Debido a su buena conductividad eléctrica y resistencia a la corrosión, así como una buena combinación de propiedades químicas y físicas, se comenzó a emplear a finales del siglo XX como metal en la industria.


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