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jueves, 29 de mayo de 2014

Entrevistas a gente de Ferrolterra: CARLOS BREMÓN.


Tenía 11 o 12 años en la foto y la mar ya ejercía una fuerte influencia en Carlos Bremón.
Las dos fotos son de Carlos Bremón después de una sesión de surf en la playa de Doniños, Ferrol. Año 2013.

Carlos Bremón (nadador conocido en toda Coruña) a hombros de jugadores del Deportivo de A Coruña, hizo el saque de honor. Año 1967.

En este ocasión tenemos el privilegio de entrevistar a Carlos Bremón Pérez, un pionero del surf en Ferrolterra y Galicia, fue uno de los fundadores más activos del mítico Pantín Classic, que se celebra desde 1988 en la fascinante playa de O Rodo o de Pantín, en el Concello de Valdoviño. Carlos Bremón (coruñés) se afincó en 1980 en Ferrol, comenzando a trabajar como entrenador de natación en el Club Marina Ferrol. Desde hace poco tiempo es Presidente de la Federación Gallega de Natación (ningún club gallego de natación dijo que no a su candidatura, "algo" parece que quieren a Carlos Bremón.

Las siguientes fotos son pertenecientes a la otra gran pasión de Carlos: la natación.


Carlos Bremón con el equipo La Unión hace la Fuerza, año 1967.

Carlos Bremón nadando en los campeonatos gallegos celebrados en la Feria de Muestras del Noroeste, A Malata, Ferrol. Año 1964.
Carlos Bremón en el equipo de relevos de natación de España. Juegos FICEP, Holanda, 1965.
Carlos Bremón en el medio, con su equipo en los inviernos de La Solana, A Coruña.
Carlos ganó en su día la travesía de natación de San Amaro, A Coruña.
Comida homenaje al que fue su entrenador, Julio Sar, con Carlos Bremón en la foto.
Carlos Bremón acumuló muchos trofeos, ya que fue un excelente nadador.
Carlos Bremón ejerciendo de lleno su trabajo como entrenador de natación.
Como el propio Carlos Bremón dice: en su oficina.
Carlos Bremón en un campeonato de natación.


Dejemos que sea Carlos quien nos relate su aventura vital en el mundo del surf y en su vida en general.


Lo primero es darte las gracias por concederle a Visiones de Ferrolterra esta entrevista, es algo que nos enorgullece de veras.

Por descontado que el honrado y agradecido soy yo porque me dediquéis este espacio en vuestro magnífico Blog. Encantado y más si se trata de hablar de surf.

¿Cómo surgió tu afición al surf? 

Muy tarde para lo que sucede ahora, que se empieza -como es lógico- con edades tempranas. Yo trabajaba en Banco Pastor, y un compañero vio un reportaje de  surf hawaiano. Lo clásico. Trajo la revista y me la enseñó, diciéndome, ¿te animas? Luego me confesó que la invitación era algo interesada, y es que yo había sido un conocido nadador hasta hacía poco y mi misión era dar seguridad a la aventura. Yo tenía 24 años, por cierto. 


Las primeras olas en la playa de Barrañán, Arteixo. Años setenta.

¿Qué es para ti el surf? ¿qué sientes cuando estás sobre una tabla?

Primero una curiosidad, luego una aventura, luego un deporte y, por último, pero no menos importante, una visión de la existencia.
Lo que sentí desde el primer día: volar sobre el agua, atravesar el mar con él a mis pies y, lo mejor, gracias a un prodigio de la Naturaleza, solamente, aprovechando la fuerzas que están ocultas pero que tú has descubierto. Por eso, le doy poca importancia a hacer o no hacer maniobras en la ola. Lo importante es, antes que nada lo otro, esa sensación, es la que engancha.


Carlos Bremón surfeando en la playa de A Fragata (Cobas, Ferrol). 
Carlos surfeando en la playa de Doniños, Ferrol.

En 1980 te afincaste en Ferrol y descubriste una costa, la de Ferrolterra, salvaje y virgen en su más pura esencia, ¿qué playa fue la primera que surfeaste? ¿por qué arenales te movías?

Pues lo de afincarme, cierto, lo de descubrir, no. La primera vez que llegué a Ferrol fue cuando se inauguró la “Feria de Muestras del Noroeste”, y su piscina, para un campeonato gallego de natación en el que recuerdo que, al coincidir que estaba el “superministro” López Rodó, entregó unos trofeos del campeonato, y yo tengo una foto en la que me entrega una copa, mientras sostiene con la otra mano un cigarrillo, algo impensable hoy en día, claro. Esa fue la primera vez. Pero no conocí la ciudad. Años más tarde volví de nuevo, esta vez a la AFFA (Asociación Ferrolana de Fotografía Amater, creo) porque había conseguido un premio con una foto que había presentado a su certamen anual. Entonces sí recorrí las calles de Ferrol y confieso que la ciudad no me gustó nada. Lo siento, trato de sincerarme.


El "superministro" López Rodó entregándole una copa a Carlos Bremón. En la Feria de Muestras del Noroeste, Ferrol. Canido al fondo

De nuevo vuelvo cuando venimos, un grupo de coruñeses a surfear por vez primera a una playa que veíamos, allá en el horizonte y que nos picó ese espíritu de aventura que te mencionaba. Y que era, como no, Doniños. Lo describí hace unos días, precisamente, en mi blog. Entonces mis apreciaciones sobre Ferrol cambiaron radicalmente, por supuesto, y más aún lo hicieron cuando fuí descubriendo que Dios había puesto su dedo sobre esos espacios naturales de la comarca que tanto me asombran todavía, cuarenta años después de conocerlos.


Con la tabla de Darryl, playa de Doniños, 1980.

Carlos Bremón surfeando en Doniños, año 2013.
Esa constatación final fue cuando, efectivamente, ya en 1980 me afinqué en Ferrol. Hacía excursiones por la comarca, sobre todo por las playas y me quedaba fascinado por el regalo de la Naturaleza a Ferrol. Y, no menos asombrado, cuando percibía el poco interés que esto mismo le suscitaba a los propios ferrolanos. Bueno, a veces no llegas a valorar debidamente lo que estás acostumbrado a ver desde siempre. Pero no eran solo las playas, era todo el paisaje, el rural, los monumentos históricos, la ría y su boca de entrada, las vistas desde O Pieiro de la bahía de La Coruña (entonces era “La” aún), o de la costa desde Monteventoso, o desde los montes sobre Ponzos, o desde el monte de Campelo, o desde el mirador de Valdoviño...Podría seguir, pero me paro aquí, por hacerlo en algún sitio para no eternizarme.


La increíble entrada de la Ría de Ferrol, playa de Chanteiro a la derecha.
Playa de Valdoviño con a Frouxeira de frente. Desde el mirador de O Paraño, Concello de Valdoviño.
Playa de Doniños desde Penencia, Ferrol.
Playa de La Cristina, esquina oeste de la playa de A Frouxeira o de Valdoviño.
Paisaje de Ferrolterra.
Playa de Doniños desde Monteventoso, Ferrol.
Fascinante vista desde Monteventoso, Ferrol. 

Un buen día (1 de mayo de 1970) te dirigías a Tapia de Casariego (Asturias) porque te habían dicho que allí había buenas olas. Decidiste parar en Pantín...

Sí, recuerdo aquella tarde de primero de Mayo de 1970. Había pasado Valdoviño y, al dar la curva de la cantera vi de pronto una playa allá abajo, que se introducía entre acantilados y en la que rompían olas. Por tanto, y de acuerdo con el “manual del buen surfista”, tomé la primera bajada. Llegué a un destartalado sendero de tierra que terminaba sobre el arenal. Era un día gris y fresquito, de esos con los que la primavera te recuerda que el verano aún está por llegar. Enseguida la mirada se me fue hacia una ola, grande y poderosa, que rompía a la derecha de la playa, cerca del acantilado norte. Era una cresta que parecía mantener su equilibrio y verticalidad contra las leyes de la gravedad, hasta que explotaba, decenas de metros más adelante. El corazón se me aceleró, como buen surfer. Pero nunca he sido un valiente o, más bien un temerario, y pensé que había que dejarlo para otra ocasión. Pero allí estaba, la que después se titularía la “derecha clásica de Pantín”. Retorné al coche y salí de Pantín, pero un kilómétro más adelante volví a recibir otro impacto visual, otra sorprendente visión, la de la playa de Villarrube. Allí las olas eran más cariñosas, y decidí aparcar en una curva que queda sobre el centro de la playa y bajar a coger unas olitas. Me acuerdo de mi enfado cuando descubrí que había olvidado mi traje de goma en casa, pero yo no iba a echarme atrás por eso, me puse un chándal viejo (por ponerme algo) y me fui al agua. Disfruté un montón de aquella soledad, casi en la penumbra de un atardecer encapotado, ya que terminé mi sesión obligado por la oscuridad. Bueno, también disfruté de las olas, por supuesto.
Esta historia tiene una segunda parte, dos años después, cuando en verano volví a Valdoviño para coger olas y me estrené en Pantín, en una mañana gloriosa que recordaré siempre con placer, el placer de coger unas olas con el agua fresquita de Pantín (en bermudas), en una playa totalmente solitaria (por cierto, primeros de agosto y con sol a raudales) y en las que disfruté como pocas veces lo he hecho. Sesión de la que tuve la suerte (rara en aquel entonces) de que mi novia me hiciese unas fotos.


Primer baño de Carlos Bremón en Pantín, 1972. Dos años después de que la descubriera para el mundo del surf.

El Pantín Classic (del cual tú eres uno de los principales fundadores) se ha convertido en una prueba muy importante en el circuito mundial, única prueba del campeonato del mundo que se celebra en España y puntuable para la ASP (Association of Surfing Professionals). ¿Qué piensas cuando año a año acuden miles y miles de personas a ese mítico Campeonato (este 2014 será la vigésimo séptima edición) y confrontas esas visiones con la de aquel primero de mayo de 1970. 

Ya no son solamente los miles de espectadores que acuden al Campeonato, es que la playa se ha convertido en un icono, al que vienen en peregrinación miles de surfistas de todas partes, durante todo el año.


Playa de O Rodo o de Pantín, con una orientación perfecta al NW (Noroeste), oleaje asegurado prácticamente los 365 días del año.
Playa de Pantín, 2014. Con los tremendos efectos de los temporales sucesivos del pasado invierno.
La soberbia playa de O Rodo o de Pantín.
Martin Rich, Vicente Irisarri (en el medio) y al fondo Carlos Bremón. En el Pantín Classic 2005.
Carlos Bremón y Vicente Irisarri en el programa de Juan Abeledo (hijo).
PANTÍN CLASSIC 1988, los "chalaos", :)
Carlos Bremón (atrás), Gonzalo Barro, Vicente Irisarri, Juan Chedas y Gusse Núñez
Carlos Bremón en un Pantín Classic de hace pocos años.

Clyde Martin & Carlos Bremón

Esto es bueno y es malo. Ya nunca será aquel arenal virgen que yo conocí, pero soy de los que piensan que, cuando uno tiene algo bueno, disfruta compartiéndolo. Lo malo es que no todos los que vienen saben agradecer como es debido el que compartamos con ellos, sin demasiadas restricciones, esta joya. Y, desde luego, hay que remarcar que esto se hace, además, con abundante generosidad. Yo ya muchas veces no voy a surfear a Pantín porque sé lo que me voy a encontrar y prefiero disfrutar de los recuerdos, simplemente. Y además es menos cansado, ja, ja.
En cuanto al Campeonato, decir que nunca hubiéramos soñado con que se convirtiese en lo que es hoy no sería la verdad. Porque por supuesto que teníamos (especialmente Vicente y yo) la ilusión de lograr un campeonato profesional como los que se celebraban entonces en Francia, por ejemplo. Que vinieran a nuestras olas surfistas de talla mundial de los de entonces: por ejemplo Curren, Occhilupo. Y mira, pocas ediciones más tarde ya los teníamos en Pantín. ¿Te imaginas nuestra satisfacción de ver cumplido ese sueño...?

El mundo del surf ha cambiado una barbaridad (como todo en general) en Ferrolterra respecto a aquellas primeras ediciones del Pantín Classic. Hoy en día hay todo tipo de material y más asequible. En 1987, abriste con Laly Ortega, lo que fue la primera tienda de surf en Galicia, se llamaba Aquasurf y estaba en la Calle María, Ferrol. Siendo como eres un pionero absoluto del surf en Ferrol y Galicia, ¿como ves la evolución del surf en Ferrolterra en lo tocante a tiendas y material en general?

Las tiendas cumplían, en aquellos años, una función social de primera magnitud, en lo que respecta a esta actividad, claro. Eran la puerta de entrada a la práctica del surf para muchos niños y jóvenes. Cuando cruzaban nuestra humilde puerta, yo me fijaba en sus caras y parecía que entraban en un mundo mágico, maravilloso, que les llenaba de entusiasmo. El surf tenía mucho de mito, entonces. Ahora ese mito se ha apagado un poco, pero en cambio tiene una proyección en nuestra sociedad, tremenda. Y me alegro, eso me hace sentir que cuando escogí el surf por su carisma, no estaba equivocado.


La primera tienda de surf abierta en Galicia por Carlos Bremón y Laly Ortega, en la calle María, Ferrol. Año 1987.



Yo recuerdo, viviendo ya en Ferrol, como el conseguir cosas elementales como un invento o parafina era imposible. Lo más cerca era en Gijón. Había una tienda de deportes en Coruña que llevaba un profesional del deporte (y no digo más) que tenía alguna cosilla. Un día me dijo que los surfistas eramos un poco masocas, siempre quietos en el agua esperando las olas. Yo le miré sin expresar lo que sentí al oír eso y le dije algo por compromiso, creo que eché una risita poco comprometedora y que podía querer decir cualquier cosa. Pero no volví más.
Ahora las tiendas han sufrido mucho por dos razones, y es una lástima. Primero por la crisis, cómo no. Y segundo por la venta on-line. Las tiendas cumplían esa función que te contaba, pero la verdad es que ahora se ha trasladado a las escuelas de surf.

Las playas de Ferrolterra, en general, se siguen conservando bastante bien, con litorales vírgenes -salvo algunas desfeitas concretas-. ¿Cómo has visto la evolución de los arenales de la Comarca en estos 34 años?

Afortunadamente, salvo alguna pequeña desfeita como dices, y que siempre es opinable, lógicamente (tampoco, en la administración, son tan burros), pues creo que las playas resisten muy bien la comparación. Si han aguantado siglos y siglos, ¿por qué ahora iban a empeorar? Porque si hubiésemos hecho algo inadecuado ya se habría encargado el mar de cepillárselo, por ejemplo, este mismo invierno (ya viste las pasarelas de madera y el puente de Doniños, sin ir más lejos, y no tengo nada contra estas mejoras, creo que adornan las playas). Lo que sí me disgusta, ahora que me lo recuerdas, es el paso frecuente de motos y quads por las dunas. En otros países que disfrutan de playas como éstas, los hubiesen metido en la cárcel a esos conductores. Y siento expresarme así, pero no puedo ver que una duna que llevaba cientos de años (o más) sin variar, quede destrozada en un invierno porque a uno o dos irresponsables les apetezca subir y bajar por ellas cada fin de semana. 


Acceso cortado a la playa de Santa Comba (Cobas, Ferrol). Los durísimos temporales del pasado invierno destrozaron el acceso a la misma.

Para concretar, tenemos que cuidar (y eso le corresponde a la Administración) la trasera de las playas, dunas, accesos y lagunas y praderas intermedias entre el bosque y la arena. Eso es lo que podemos estropear los humanos.

Hay un problema gravísimo y mundial que es la contaminación marina, lo triste es que mucha basura es de la gente que vive del mar. Cada año es peor meteorológicamente hablando que el anterior y este último invierno (con el tren continuo de borrascas y maretones) ha sido tremendo el impacto que ha tenido en los playas de Ferrolterra, la arena la repondrá la propia Naturaleza, pero la ingente basura hay que retirarla y no esperar a que llegue el verano. Los Ayuntamientos tienen que limpiar todo el año, no solo para obtener banderas azules, ¿qué opinas de todo eso?

¡Huy!, con este tema te puedo gastar todas las megas del blog. Pero resumiré. El problema no es ya el concepto de “basura”, es decir, un problema estético. Ésta se limpia y ya está. Es del vertido y dispersión de todo el plástico que se fabrica, y que llega al mar de una u otra forma. El plástico nos ha hecho la vida más fácil, eso nadie lo discute. No tiene vuelta a atrás. Pero algo con lo que no se contaba es su supervivencia en la naturaleza. Me hace gracia cuando veo envases que ponen el símbolo de reciclable. ¿Y cómo?
Cuando se analiza el tema se te ponen los pelos de punta y la realidad tenemos que inculcársela a la gente para que la presión mundial de los ciudadanos (de la intención de los gobiernos no lo espero y de la industria, me da la risa amarga) provoque que se busquen nuevos materiales sin los inconvenientes del plástico, que el reciclaje sea efectivo (desaparición o transformación total de las piezas) y que el que se abandona en la naturaleza se desintegre en la misma totalmente, no en moléculas que perviven cientos de años y que se incorporan inevitablemente a la cadena trófica (y a nuestros organismos, por tanto). De momento, y para la basura actualmente dispersa por ahí, efectivamente entiendo que esa basura que navega por el mar lo hace alternativamente en todas direcciones y que, en algún momento, termina llegando a las playas. Ese es el momento recogerla, con las tecnologías adecuadas, que no son tan complicadas. Hay que invertir en ello y debemos ser los beneficiados del plástico los que paguemos lo que pueda costar (los ciudadanos y la industria con algo de sus beneficios).


Una seguidora de Visiones de Ferrolterra es la que (prácticamente sola) lleva acumulados más de seis montones de basura al lado del aparcamiento de la playa de Ponzos (Cobas, Ferrol). El Concello de Ferrol no pone ningún contenedor allí para que por lo menos la basura no quede al aire. Los Servicios de Limpieza no pasan por ahí...

¿Qué consejo le darías a una persona que quiere triunfar en el mundo del surf en estos tiempos ultracompetitivos?

El mundo de la competición en el surf es muy difícil. No solo hay que esforzarse en lograr el nivel deportivo adecuado (muchas horas de entrenamiento diarias y tener cualidades), sino que hay que invertir económicamente, ya que los patrocinios están mal por ahora y los viajes a los campeonatos son muy caros, y recuperar lo invertido, muy arriesgado, hay mucha competencia. Y además hay que valer para la estresante competición que se da en el surf, en la que el factor suerte es muy decisivo, y para la que se necesita un carácter muy determinado, muy sereno. He conocido a fantásticos surfistas que se venían abajo en cuanto entraban en manga.


Carlos Bremón con Clyde Martin, en Doniños, Ferrol.
Carlos Bremón (izquierda) y Vicente Irisarri contemplando el mar, playa de San Jorge, Ferrol.
Reunión de veteranos en Doniños. Carlos Bremón con su tablón blanco de longboard. Vicente Irisarri a su derecha.
Con la mítica playa de Doniños (Ferrol) de telón de fondo.

La situación de crisis terrorífica que vive Ferrolterra ha llegado a límites insoportables. ¿qué sensación te produce vivir en una ciudad que ha perdido veinte mil habitantes en los últimos veinticinco años y con uno de los índices de paro más altos de España? ¿qué futuro le ves a esta zona?

Yo, cuando se habla de la crisis del naval, lo primero que se me ocurre es ¿pero la gente no ha leído la historia de esta ciudad, de esta comarca, de la fabricación de barcos y de su carácter cíclico? Cuando al Estado le conviene o tiene dinero, te encarga barcos. Y cuando no, ahí te pudras, estamos en la esquina de España y muy lejos de los centros de poder. Entonces, ¿qué carajo (con perdón) esperamos del gobierno, o del Estado? ¿No hemos aprendido todavía con lo que pasó en los ochenta y vuelve a pasar ahora, y pasó muchas veces en los últimos trescientos años? Por tanto, hay que buscar soluciones “axeitadas” (me gusta esta palabra, describe muy bien lo que quiero decir) al problema y a nuestras necesidades como sociedad civil. Y ahí, yo no soy especialista, pero alguna habrá, supongo... Y seguro que en seguida se nos ocurren varias de ellas. Entonces, ¿por que no se ponen en práctica? Esta parte también me la sé. Porque los que tienen que buscarlas y aplicarlas, van a estar unos pocos años en disposición de conseguirlo, y no les vale la pena el esfuerzo, cuyos beneficios terminarían recogiendo otros, incluso los rivales políticos. Y los ejecutivos que gestionan los intereses de LA EMPRESA, aún menos, “para los cuatro o cinco añitos que voy a estar dirigiéndola, no voy a meterme en camisas de once varas, a mí, mi jubilación de oro y punto”. ¿O no? La solución pasa por “proyectos a largo plazo” y no es nada nuevo...
Ojalá me equivocase.

De la jornada de arte urbana Mar e Ferro organizada ayer sábado por vecinos y el Centro de Promoción Social de San Valentín, Fene. Tuvo lugar en marzo de 2014.

¿Qué es lo que más te gusta de Ferrolterra y lo que menos?

Bueno, creo que hablar de Ferrolterra es diferente que hacerlo de Ferrol, a secas. Y me voy a referir a la ciudad. Lo que menos, el clasismo que, todavía, existe. ¿O no se nota la diferencia cuando vamos a otras ciudades? Yo ya lo noté hace cuarenta años, pero hoy no ha mejorado demasiado, aún. Puedo definir la sociedad ferrolana en tres sectores totalmente diferenciados, vamos, que lo nota un niño. Y hasta ahí llego, lo demás ya se sabe. Y los que no entran (que los hay) en esa clasificación, andan un poco perdidos y no se encuentran. Y muchos terminan yéndose.
Y lo que más, los paisajes, la naturaleza, lo dije antes y lo digo siempre. Sin duda. Y es un valor que los propios ferrolanos han tardado en darse cuenta de que estaba ahí, y que había que explotarlo, primero con la propia satisfacción (he conocido gente que nunca había estado en Ponzos, por ejemplo), y segundo económicamente, con el rico turismo de naturaleza. Y ahora se empieza tímidamente.


Playa de Ponzos, Cobas, Ferrol.

Aparte del surf, ¿un hobby que te atrape? 

Escribir.

Un grupo musical favorito. 

Te podría señalar Dire Straits, con Mark Knopfler. Aunque disfruto con toda la música que me sugiere cosas, me encanta el piano, la guitarra, el violín y el arpa, por ejemplo. Y no me gusta (para que sepas lo que sí me gusta) la música en la que la estridencia le gana la partida al sonido con sentimiento.

Una película favorita...

Tres, por ejemplo (y hay muchas más) El hombre tranquilo, El puente sobre el río Kwai y Lawrence de Arabia.

Tu playa favorita. ¿Hemos hablado de playas? :-D

(Muy bueno, ja, ja) Creo que sí. Me he quedado inmóvil pensándolo y no soy capaz de contestar. Depende, por ejemplo, del día. Una playa puede estar horrorosa en un momento determinado y viceversa. ¿Tú has estado alguna vez en Ponzos cuando  en Junio, comienzan los nordestes de verano? Esta maravillosa playa puede ser lo más horrible del mundo, con una niebla espesa, que es famosa en Cobas, que lo cubre todo. No te lo sé decir.


Playa de Ponzos (Cobas, Ferrol) con el típico nordeste de verano.

Tu plato favorito. 

Hombre, a bote pronto te lo digo enseguida, la tortilla de patata. Mi padre tenía un amigo al que llamaban sus colegas “tortillitas” Era un poquito gordo. Y tenía una máxima personal: “La tortilla nunca es demasiado grande” Estoy de acuerdo.

Un rasgo principal de tu carácter que crees que te define bien.

Me temo que, precisamente, mi carácter (lo que se suele definir por tener “carácter”) Y digo me temo porque la mayoría de las veces se convierte en un defecto. Hay que navegar por la vida con más relajación, y yo suelo errar en este tema (don't worry, be happy) Y otro, no menos perjudicial, el perfeccionismo. Reconozco que muchas veces me amarga la vida.

Muchas gracias por tu amabilidad, puedes concluir tú mismo con cualquier cosa que quieras decir.

Creo que ya le he dado la tecla bastante y tendréis que leer la entrevista por capítulos (si hay paciencia). Solo animar a los ferrolanos a que valoren lo que tienen, sin complejos localistas (en todas partes cuecen habas y lo importante es el orgullo de ciudad, para que ésta vaya para arriba). “Yo en Ferrol, quiero vivir, en una ciudad mejor, que vamos a construir” permitidme ( y también Los Limones, por supuesto, qué gran ejemplo de lo que puede dar de sí Ferrol) que los parafrasee y que añada algo de mi invención, que viene muy al caso.


Carlos Bremón y su mujer en un descanso de un paseo por la milla.
Carlos Bremón integrado plenamente en el medio natural, en su playa de Doniños, Ferrol



Enlaces de interés:

Excelente blog de Carlos Bremón: http://cazadordemejillones.blogspot.com.es/

http://visionesdeferrolterra.blogspot.com.es/2012/09/pantin-classic-2012_18.html

http://visionesdeferrolterra.blogspot.com.es/2012/09/una-breve-historia-del-pantin-classic.html

http://www.pantinclassic.com/es/


http://desdelacroa.blogspot.com.es/2012/04/historias-las-primeras-surfshops.html (la primera surfshop de Galicia la abrió Carlos Bremón y Laly Ortega en 1987, en la calle María de Ferrol.




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