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jueves, 20 de julio de 2023

Plaza de Armas de Ferrol

La plaza de Armas está situada en el centro de la ciudad de Ferrol, y desde 1953 alberga el Palacio Municipal, sede del ayuntamiento de Ferrol.


La plaza de Armas se inauguró en el año 1807, manteniendo la misma denominación en la actualidad. El diseño de la plaza estaba inspirado por los planos de los acuartelamientos a los que estaban acostumbrados los ingenieros militares que diseñaron el barrio de La Magdalena, las dimensiones originales de las dos plazas en Ferrol (la otra era la Plaza de Dolores) eran de 100m de largo por 91m de ancho, totalizando 91 áreas con 89m². Los nombres de los ingenieros militares están actualmente en las losetas que dan a la Calle Real y que son: Julián Sánchez Bort, Joseph Petit de la Croix, Cosme Álvarez de los Ríos, Francisco Llobet y Jorge Juan.

Los trabajos de su desmonte, franqueo y apertura se ejecutaron en 1807 después de que el Ayuntamiento de Ferrol sufragase los terrenos a varios particulares, entre ellos al Pazo do Monte.


En el año 1808 fue la inauguración de la antigua iglesia del Carmen, la plaza también se conoció con ese nombre hasta que en 1812 se instaló el obelisco de Churruca (actualmente ubicado en los Jardines de San Francisco) y, consecuentemente, en 1813 se rebautizó en honor al marino vasco Cosme Damián Churruca y Elorza,  educado y casado en Ferrol que fue un héroe en Trafalgar, donde encontró la muerte mandando el navío San Juan Nepomuceno.


A los pies del obelisco de Churruca  se instaló la fuente que surtía a las aguadoras y los miércoles y sábados se celebraba en ella el mercado de leña que más tarde pasaría a Esteiro. También se venderían quincalla y muebles hasta comienzos del siglo XX. 



En el "Album Pintoresco del Ferrol" editado en el año 1867, y escrito por Don José Baamonde y Ortega (abuelo de Francisco Franco), se hace una breve descripción de la Plaza de Armas:


En el año 1953 se instaló en la Plaza de Armas el Palacio Municipal, reduciendo el tamaño disponible para la plaza, antes el edificio del ayuntamiento estaba en el Cantón.

En los años 70 del siglo XX, se remodeló la plaza con la construcción del aparcamiento subterráneo y los bajos comerciales contiguos que permanecieron en pie hasta 2019.


 

En el año 2019 se remodeló la plaza, las obras fueron motivadas por el mal estado de los pilares que soportaban la plaza, ya que amenazaban con un posible derrumbe. Hay que tener en cuenta para valorar el riesgo que este sitio era un lugar donde se habían celebrado conciertos, eventos, actuaciones y era lugar de paso y esparcimiento diario. Se decidió remodelar la plaza completamente dejándola como una explanada en pendiente de arena, franquaeda por los laterales con unos tilos importados de holanda. La nueva plaza estuvo lista en el año 2020.

En el año 2023 le tocó la reforma al propio Palacio Municipal, eliminando su característico diseño original con buhardillas en el tejado, quedando la imagen que proyectaba el edificio notoriamente alterada. Se trató de justificar la remodelación con el argumento de reducir los gastos en las obras y los costes de mantenimiento en el futuro.


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lunes, 26 de junio de 2023

Cañonero Guanajuato (1936 - 2022)

El Cañonero Guanajuato fue construido en Ferrol por la Sociedad Española de Construcción Naval (SECN) con el nº 19, entregándose a la Armada Mexicana en el año 1936, permaneciendo en servicio hasta el año 2001 y totalizando 65 años de vida operativa. Posteriormente viendo lo bien conservado que todavía estaba el buque, se mantuvo como museo flotante desde el 2008 en Boca del Río (Veracruz) hasta el año 2022. Fue la pandemia del Covid 19 la que le dio la puntilla a un buque de resistencia proverbial, que fue mandado para desguace con el fin de evitar los gastos de conservación. Quedando para el recuerdo el Cañonero Guanajuato, con sus 86 años, como el último de los buques militares construidos por la SECN en Ferrol.



La Clase Guanajuato estaba constituida por tres  unidades que fueron el Guanajuato, Querétaro y Potosí, los dos primeros hechos en el Astillero de Ferrol y el tercero nacido en Matagorda. Se trataba de unos buques claramente inspirados en los cañoneros españoles de la clase Cánovas del Castillo (Cánovas, Canalejas y Dato), cuya alta tuvo lugar entre los años 1925 y 1925.

Los cañoneros mexicanos eran buques de 1735 t de desplazamiento, con 80,5 metros de eslora, 11’5 m de manga y 4 m de calado. Los propulsaban turbinas Parsons de 5.000 HP con calderas Yarrow y dos hélices que les proporcionaba una velocidad máxima de 15 nudos. Posteriormente en los en los años 60 dicha planta propulsora fue reemplazada por motores Diesel más eficientes y la velocidad máxima aumentó a 18/19 nudos. Su armamento original estaba formado por una pieza Vickers de 102 mm., a la que en años posteriores se añadieron dos ametralladoras Oerlikon de 20 mm. Su dotación original estaba compuesta por 140 hombres.

El Querétaro y el Guanajuato se botaron el 29 de junio de 1934 y el Potosí el 24 de agosto del mismo año, aunque hasta abril y mayo de 1936 no tuvo lugar su entrega oficial. Con su adquisición, México no aspiraba a dotarse de auténticas unidades de guerra, sino a asegurar su presencia en sus costas caribeñas y pacíficas. No obstante, el estallido de la II Guerra Mundial involucró al trío de buques en un auténtico conflicto. México rompió sus relaciones diplomáticas con Alemania, Japón e Italia en diciembre de 1941, para en mayo de 1942 entrar en la guerra del lado de los aliados. Como consecuencia de estos acontecimientos, sus unidades navales fueron enviadas a astilleros californianos y tejanos para adaptarlas a la que sería su principal misión durante la contienda: escoltar a los petroleros que iban y venían de los puertos mexicanos a los estadounidenses, y que se encontraban amenazados por la presencia de submarinos alemanes. Para ello, los cañoneros recibieron las piezas de 20 mm. y dos varaderos para el lanzamiento de cargas de profundidad. Los tres sobrevivieron al conflicto, para regresar a su tarea inicial de mantener la presencia naval mexicana en sus aguas. 

La robustez de los Guanajuato ha sido proverbial, y si sus casi gemelos españoles se retiraron en los años 50 (en 1959 causaba baja el último, el Cánovas del Castillo), los mexicanos llegaron a los años 80 y, en el caso del Guanajuato, a nada menos que al siglo XXI, pues en el primer año de esa década desapareció finalmente de las listas navales mexicanas. El Guanajuato pasa por ser la unidad mexicana más longeva de la historia junto con otro buque de factura española, lo cual dice mucho de las bondades de estos buques.

 
El Guanajuato sirvió en la Armada mexicana hasta 2001 en que fue donado por esta al Patronato del acuario de Veracruz que a su vez lo donó al municipio de Boca del Río. Desde diciembre de 2008 el buque se encuentra abierto al público como museo interactivo. En el mes de octubre de 2022, el alcalde de Boca del Río, Veracruz, Juan Manuel de Unanue, anunció que el buque sería desguazado debido a su deterioro por la corrosión.

SECN:
La Sociedad Española de Construcción Naval (SECN), también conocida como La Constructora o La Naval, fue una empresa privada de construcción naval que monopolizó el sector en España desde 1909 hasta la guerra civil española en 1936. Su primer presidente, Tomás de Zubiría e Ybarra (Conde de Zubiría), se mantuvo en el cargo durante casi 25 años.
 
La SECN era propiedad mayoritaria de empresas británicas: John Brown & Company y Vickers-Armstrong, y por tanto todos sus buques seguían el diseño de otros navíos de la Royal Navy. Durante la guerra, muchos consejeros británicos de la empresa siguieron trabajando en los astilleros españoles para ambos bandos.

El Estado español cedió a la SECN la gestión de las zonas industriales del arsenal de Ferrol, La Carraca y Cartagena, comprometiéndose la firma a nacionalizar la construcción de los buques todo lo posible. La SECN podía construir buques para otras Marinas o a particulares, pero dando siempre prioridad a los pedidos de la Armada española.
 



Durante la guerra civil se produjo un parón en la actividad de la Sociedad Española de Construcción Naval y, tras la finalización del conflicto, la firma pierde el control de los astilleros militares de Ferrol y Cartagena, al ser nacionalizados por el Estado, y dando lugar al nacimiento de la Empresa Nacional Bazán, constituida el 11 de julio de 1947 por iniciativa del INI.


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domingo, 21 de mayo de 2023

Historia de la Pysbe en Ferrol

La Pysbe - Ferrol, cuya denominación completa era "Pesquerías y Secaderos de Bacalao de España" (PYSBE) instaló en Ferrol su segunda factoría en el año 1945, ocupando una concesión de 15.000 metros cuadrados en el puerto. Los barcos de la empresa eran bacaladeros que faenaban en lejanos caladeros, entre ellos Terranova, en condiciones extremadamente duras.

Pesquerías y Secaderos de Bacalao de España Sociedad Anónima (PYSBE) se constituye un 31 de mayo de 1919 cuando los Sres. Luis Legasse y Bigot, de una parte, y Gandioso de Celaya y Zabala de otra, otorgan las escrituras que constituyen la sociedad, con la sede social en Pasajes de San Juan (País Vasco).

En 1936 se otorga una concesión por 100 años en el puerto de Ferrol de una extensión de 14.995 m2, para una planta que sería puntera pero, el estallido de la Guerra Civil supone un fuerte freno en la actividad. En 1945 entra en funcionamiento la planta industrial de Pysbe en Ferrol, permaneciendo en funcionamiento hasta los primeros años de los setenta. 

La factoría de Ferrol, con D. Manuel Iñarra de director, constaba de seis pabellones que ocupaban una parte de los rellenos del puerto, en el Muelle Fernández Ladreda que, hasta el inicio de la construcción, había tenido solamente uso militar. Esta instalación, va a ser un modelo a seguir en cuanto a métodos de secado y preparación del pescado ya que duplica la producción total de la Sociedad. Posee una capacidad para preparar unas 14.000 tm anuales. Esta planta funciona hasta 1973, año en el que cierra.



LA PESCA DEL BACALAO EN TERRANOVA:
Los marineros, según órdenes de la Compañía hacen su salida a la mar desde el puerto de Pasajes o desde el de Ferrol con los barcos preparados y pertrechados para uno o dos meses de navegación continuada sin entrar en puerto alguno. Los desplazamientos de los marineros de nuestra comarca hacia tierras vascas se llevan a cabo en taxi o, cuando se juntan en grupos más numerosos, buscan grandes furgonetas para el desplazamiento; llegando a su destino después de haber transcurrido más de quince horas de viaje.

Hasta los caladeros de Terranova pueden tardar de quince a veinte días de navegación, a una velocidad media de entre siete u ocho millas por hora, siendo excepcional, y debido a alguna “empopada” el alcanzar una velocidad de nueve o diez nudos.



Su zona de pesca suele encontrarse en mares del Atlántico noroeste, mares de Terranova, más o menos cercanos a la costa dependiendo de la estación del año o de los factores climatológicos. Ya llegado el verano es cuando pueden pasar hacia los caladeros de Noruega de donde regresan hacia Terranova llegado el mes de octubre en busca de los hielos, zona de mucho pescado como afirma el capitán Esnaola, donde la temperatura llegaba aveces a los 35 grados Célsius bajo cero). En la estación más cálida de primavera-verano, acuden directamente a otra zona a la que ellos llaman “Cantil Norte”.

Una vez en la zona de pesca, y con el aparejo preparado, (el arrastre con puertas en los primeros barcos por el costado y más tarde, el arrastre por popa), y cada marinero ocupando su lugar, dentro de los turnos de trabajo establecidos, comienza la búsqueda del pescado esperando el aviso de “arte al agua” que se produce activando desde la ventana del puente una campanilla, del mismo modo que se avisa la virada del aparejo (fin del arrastre) después de entre una y tres horas dependiendo de la observación de la cantidad de pesca que se divise desde el puente de gobierno.

En el barco, cuando salen de puerto, se llevan entre quince o veinte piezas de redes que se van montando según el desgaste o la sustitución necesaria debido a las averías que tienen lugar, además, disponen de tres aparejos completamente montados. Algunas reparaciones se van haciendo en alta mar o en los puertos a los que llegan para descansar. Ya al final de la campaña se recogen y estivan todos los aparejos para su posterior reparación en los talleres de la empresa. El material con el que se hacen las redes es primero el “abacá”, luego el “cáñamo” para acabar usando el “nylon” este último más resistente y de mayor duración.

Los barcos tienen una autonomía para permanecer en el mar sin tocar tierra de entre uno o dos meses y en el puerto de descanso se puede estar, como máximo, cinco días, tiempo durante el cual se repone combustible, víveres y se disfruta también de tiempo libre para la diversión (tal y como cuenta el Sr. Nicolás “O Uracha” en su testimonio).

Una vez terminada la campaña, que dura entre ocho y diez meses, los barcos ponen rumbo al puerto de descarga que la Compañía les comunica: Pasajes o Ferrol.

Un marinero cobra, (como nos cuenta el Sr. Paco “O Mincha“), en su primera campaña, 300 pesetas que suele enviar a casa, más las primas de pesca. En las últimas campañas, el cobro es ya de 10.000 pesetas. Además pueden traer algún bacalao para consumo propio, parte del cual a veces venden a fin de mejorar la economía familiar.


La relación de los barcos construidos para la PYSBE en Vizcaya es la siguiente:
“Tifón”, “Mareiro”, “Aquilón”, “Vendaval”, “Alisio”, “Tomado”, “Brisa”, “Bochorno”, “Solano”, “Regañón”, “Huracán”, “Céfiro” y “Virazón”, que fueron entregados entre 1944 y 1959. Eran práctica mente una copia de los fabricados fuera. Todos unos 70 metros de eslora máxima, con unas máquinas diésel entre 1.200 y 1.280 caballos y con velocidades entre los once y doce nudos y medio.

 

EL FINAL DE LA PYSBE:

Hasta el año 1955, la PYSBE desembarcaba en Ferrol unas 9.000 toneladas anuales de bacaclao y otras tantas en Pasajes, pero la sobre-explotación de los caladeros hizo que las capturas disminuyeran. Los directivos intentaron diversificar sus capturas con atuneros congeladores, pero ya era demasiado tarde para reconducir el rumbo de la empresa.

La principal característica laboral de la PYSBE era su mayoritaria mano de obra femenina. Con bajos salarios y muy malas condiciones laborales, la actividad era discontinua (aumentaba cuando llegaban los barcos), con muchos operarios eventuales, por tanto en los años 60s se dispararon las huelgas, con la más importante en 1967, cuando la empresa intentó despedir a 200 mujeres y 30 hombres. 
 
 
 
En definitiva, PYSBE cerró por una mala política empresarial en el año 1973, dejando sin empleo a unas 300 personas, la mayoría mujeres.

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lunes, 24 de abril de 2023

Playa de La Graña

La Playa de La Graña se encuentra situada en la villa de A Graña, parroquia de Santa Rosa de Viterbo, localizada en el interior de la Ría de Ferrol. Por lo que cuenta con un arenal artificial con una arena blanca y fina que fue dispuesta por encima del fondo que era lodo y piedras. El resultado de las obras ha quedado bastante bien, en un lugar bastante cuidado y resguardado de los vientos. El entorno es semi urbano por estar incluida dentro de la propia Villa. Tiene además una zona portuaria para pequeñas embarcaciones y club náutico



La playa no es demasiado grande, con una longitud de unos 250 m y 50 m de anchura, resguardada de los vientos y con una calidad del agua aceptable aunque sensible a las descargas de buques y puertos próximos. Hay que matizar que el agua del interior de la ría no es comparable con las playas de mar abierto, como las Playas de Doniños y San Xurxo, que cuentan con una calidad de las aguas muy superior. No obstante la ventaja de La Graña es que no hay oleaje ni corrientes fuertes, por lo que es un lugar muy bueno para aprender a nadar o bañarse sin riesgos, además cuenta en periodo estival con servicio de socorrismo, duchas y otros servicios comunes.


En el lateral por el cual se accede a la playa de La Graña está el pequeño puerto náutico ya mencionado, con rampa, muelle, embarcadero y un bar. Lugar donde los aficionados dejan sus embarcaciones recreativas.


Localización:  Lugar: A Graña, 15590  Ferrol - A Coruña

Coordenadas: 43º 28' 50.8" N - 8º 15' 37.1" W

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